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Cifrado-01

¿Cmoo es psiolbe qu3 smaeos cpceaas d3 l33r tdoo etso? Sgeun un etsduio de una uivenrsdiad ignlsea, no ipmotra el odren en el que las ltears etsan ersciats, la uicna csoa ipormtnate es que la pmrirea y la utlima ltera esten ecsritas en la psiocion cocrrtea. El rsteo peuden estar ttaolmntee mal y aun pordas lerelo sin pobrleams. Etso es pquore no lemeos cada ltera por si msima preo la paalbra es un tdoo.   Esto es pquore no lemeos cada ltera por si msima snio la paalbra cmoo un tdoo. Pesornamelnte me preace icrneile ... 2º Texto TNATOS AOÑS DE COLGEIO A AL BSAURA? D3F1N171V4M3N73 N0 FU3 N4D4 D1F1C1L L33R 3570, 357Á MUY 1N73R354N73. C13R70 N0 35 N4D4 F4C1L 93R0 51 MUY D1V3RT1D0 5e m3 h1z0 muy f4c1l 9or qu3 ya m3 l0 h4814n h3nc3ñ4d0 much0 4nt3s5 93r0 n3c351m45 r3fu3rz0 94r4 qu3 n0 53 m3 h464 un 90c0 d1f1c1l 2 Qué cosa más curiosa.   Si se consigue leer las primeras palabras, el cerebro conseguirá descifrar las otras sin mayor problema. C13R70 D14 D3 ...

Delfín al rescate

Delfín al rescate Hoy Marcos y yo estuvimos a punto de no ir a bucear para buscar tesoros. El tiempo se presentaba amenazador, aunque se veían rayos de sol entre las nubes. Marcos conoce el tiempo de la costa mejor que nadie y no le gustaba lo que veía mientras dirigía el barco mar adentro. Yo inspeccionaba el agua en todas direcciones buscando a mi amigo el delfín. Le había salvado la vida al arrancar el anzuelo de gran tamaño que se le había clavado en la cola cuando era una cría. Le puse el nombre de Lolo y desde entonces ha sido mi compañero submarino. Lolo nadaba a mi lado cuando hace tiempo descubrí los restos de un viejo barco español que había naufragado. Estaba a unos cinco kilómetros de la costa y a veinte metros de profundidad. Lolo también vigilaba cada uno de mis movimientos cuando encontré una moneda de oro por primera vez. Dejé escapar un grito de alegría: —¡Yupi! Y Lolo añadió su clic-clic, ese sonido típico de los delfines. Hasta hoy sólo hemos enco...

Tarta para enemigos

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Tarta para enemigos Escrito por Derek Munson,    Estaba siendo un verano perfecto hasta que Jeremy Ross se mudó justo a la casa de al lado de mi mejor amigo, Stanley. Jeremy no   me gustó. Organizó una fiesta y ni siquiera me invitó. Pero si invitó a mi mejor amigo Stanley. Nunca había tenido un enemigo hasta que Jermy vino a vivir al barrio. Mi padre me dijo que cuando tenía mi edad también tuvo enemigos. Pero sabía una forma de deshacerse de ellos. Mi padre sacó un trozo de papel viejo de un libro de recetas. -           Tarta para enemigos –dijo satisfecho. Puede que os preguntéis qué es exactamente una tarta para enemigos. Mi padre me dijo que la receta era tan secreta que ni siquiera podía contármela a mí. Le rogué que me contara algo, pero no hubo manera. -           Te diré una cosa, Tom – me dijo -. La tarta para enemigos es el método más rápido que ...

Las noches de los frailecillos

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Las noches de los frailecillos Bruce McMillan Todos los años unos pájaros blancos y negros de pico naranja visitan la isla islandesa de Heimaey. Estos pájaros se llaman frailecillos.           Se les conoce como los “payasos del mar” debido a sus picos de color vivo y a sus movimientos torpes. Los frailecillos son aves patosas en los despegues y aterrizajes porque tienen cuerpos gruesos y alas cortas.         Halla vive en la isla de Heimaey. Ella examina el cielo cada día. Mientras lo observa desde lo alto de un acantilado que da al mar, ve el primer frailecillo de la temporada.              Ella se dice a sí misma “lundi”, que significa “frailecillo” en islandés.              Pronto el cielo se llena de ellos, frailecillos por todas partes. Regresan de su invierno en el m...

Los ratones patas arriba - Roald Dahl

Los ratones patas arriba - Roald Dahl Había una vez un viejo de 87 años llamado Labón. Toda su vida había sido un hombre callado y tranquilo. Era muy pobre y muy feliz.     Cuando Labón descubrió que había ratones en su casa, no se molestó mucho, al principio. Pero los ratones se multiplicaron. Empezaron a molestarlo. Los ratones siguieron multiplicándose hasta que él no pudo soportarlo.     "Esto es demasiado", él se dijo. "Esto ya está yendo demasiado lejos". Salió de su casa y cojeó hasta un almacén donde compró algunas trampas para ratones, un pedazo de queso y pegamento.     Cuando llegó a la casa, le puso un poco de pegamento a la parte de abajo de las trampas y las pegó al techo. A continuación, las cebó cuidadosamente con los pedacitos de queso y las dejó listas para dispararse.    Esa noche, cuando los ratones salieron de sus agujeros y vieron las trampas en el techo, pensaron que era graciosísimo. Caminaron por el piso code...